
Dos hermanas peleaban para “obtener las cuatro naranjas” que había en su cocina. Tras mucho discutir acordaron que cada una se quedaría con dos.
El problema fue que, ya que el interés de una era hacer un jugo y el de la otra hacer un pastel, para lo cual ocupaba sólo las cáscaras, este acuerdo no benefició a ninguna.
Las hermanas, como podemos observar, se quedaron en la simplicidad de la voluntad y no conocieron aquello detrás de la negociación.
De haber indagado un poco más sobre sus intereses, e ir más allá de sus posiciones, ambas hubieran ganado.